miércoles 28 de septiembre de 2011

Esta vez si llegó Polanski al Festival de Zúrich

El cineasta franco-polaco Roman Polanski, bastante conmovido, recibió por fin este martes el premio de honor (Tribute Award) que hace dos años le otorgó el Festival de Cine de Zúrich, y que no pudo recibir en su momento porque al pisar territorio suizo fue arrestado, acusado por presunto abuso sexual cometido décadas atrás en Estados Unidos. Fotos de R. Polanski ©Liana Cisneros.

Su pesadilla terminó y el destacado director escogió al festival como el vehículo para reconciliarse con un país que tanto quiere. En su breve discurso agradeció primero a sus carceleros de la prisión donde permaneció durante varios meses. “Hay muchos momentos de estos dos años que prefiero olvidar, pero me gustaría agradecer a todos aquellos que me ayudaron a superar esta prueba, en particular al personal de la prisión, que se esforzó por hacer mis estancia más llevadera, dijo. Se despidió en medio de calurosos aplausos y poniendo música en los oídos de los suizos presentes en el auditorio: “amo venir a Suiza y lo seguiré haciendo”.

Polanski fue sin duda una fuerte inyección publicitaria para el séptimo Festival de Cine de Zúrich (22.09-2.10), evento que lucha por conquistar su lugar y no quedar relegado a la sombra de los dos festivales suizos más importantes: Locarno y Friburgo. A la entrada del cine Corso, sede central del festival, innumerables fotógrafos y periodistas se apostaron desde temprano para ver a Polanski caminar por la alfombra verde y recibir su premio.

Además de Polanski, hay otros nombre que brillan en estos días soleados en la capital financiera suiza. El domingo estuvo el británico Jeremy Irons, esta noche le toca el turno al estadounidense Sean Penn, y en los próximos días estarán los directores, el canadiense Paul Haggis y el mexicano Alejandro Gonzalez Iñárritu, los tres últimos para ser homenajeados. Fotos de J. Irons ©Liana Cisneros.

Irons presentó su última película, Margin call, que co-protagoniza con Kevin Spacey. A su paso por el festival se mostró simpático, amable y con buen humor. Firmó autógrafos, respondió preguntas de los medios, y se quedó con el público para ver la película.

Uno de los ganchos de este año es la sección Gala Premiers, con películas estrenadas recientemente en festivales internacionales. Una de ellas es Un método peligroso (Dangerous method), del canadiense David Cronenberg, que trata sobre la amistad y ruptura entre el padre del psicoanálisis, el austriaco Sigmund Freud, y el psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo Carl Gustav Jung. El elenco liderado por Viggo Mortensen, Michael Fassbender, Keira Knightley y Vincent Cassel hace un magnífico trabajo. El film se conecta perfectamente con el festival y la ciudad, ya que parte de la historia transcurre en Zúrich y Küsnacht, lugares donde vivió Jung, aunque por cuestiones de escenario tuvieron que filmar alrededor del Lago de Constanza (Alemania). Otras más con entradas agotadas son: Shame, del británico Steve McQueen; Contagion y Restless, de los estadounidenses Steven Soderbergh y Gus van Sant, respectivamente; y Melancholia, del danés Tiers von Trier.




En la Sección Internacional compiten por el premio mayor, el Golden Eye, trece largometrajes, y entre las favoritas están: la iraní Circumstance (arriba, foto 1, seguida por la de Las acacias y Vaquero), de Maryam Keshavarz; las argentinas Las Acacias, de Pablo Giogelli y Vaquero, de Juan Menujín; la española El color del océano, de Maggie Peren; la noruega Happy, Happy, de Anne Sewitsky; la sudafricana Beauty, de Oliver Hermanus; la rusa Gromozeka, de Vladimir Kott, entre otros.

En la sección Nuevos Horizontes Turquía es el país invitado, con seis largometrajes y 8 cortos, todos producidos recientemente por jóvenes directores. Entre los largometrajes imperdibles están: Broken mussels (al inicio de este párrafo, foto 1) de Seyfettin Tokmak; Our grand despair (foto 2), de Seyfi Teoman; y Ecumenopolis: City without limits, de Imre Azem. Fotos de las películas ©7. Festival de Cine de Zúrich.

Cine latinoamericano
Si bien la presencia del cine latinoamericano es limitada no falta. Además de las dos argentinas de la sección internacional de largometrajes compiten dos documentales también en la sección Internacional: Cordero de Dios, de la mexicana Alejandra Sánchez; y O samba que mora em mim, de la brasileña Georgia Guerra-Peixe. En los últimos años no han faltado películas argentinas en competencia, y al respecto le pregunto al Director Artístico, Karl Spoerri. Con una sonrisa de sorpresa, dice no hay una razón, pero podría estar relacionado con que hace unos años Argentina fue país invitado de la sección Nuevos Horizontes. Rápidamente, y sabiendo de mi origen, me comenta que La teta asustada, de Claudia Llosa, compitió en 2009, después de ganar el Oso de Oro en el Festival de Cine de Berlín.

Las acacias, primer largometraje de Giogelli, es la historia del camionero Rubén que en su ruta entre Asunción (Paraguay) y Buenos Aires, llevando madera, recoge a Jacinta y su hija de ocho meses, Anahí. El viaje parece demasiado largo en un inicio, pero ya no cuando, poco a poco, comienza a surgir una relación entre los tres. El film llega al festival con dos premios importantes obtenidos en los últimos festivales de Cannes (Caméra d’Or) y San Sebastian (Horizontes Latinos). Se esperaba a su director pero no llegó.

Vaquero, ópera prima de Juan Menujín (al costado, foto ©Liana Cisneros), director, guionista y protagonista del film, es la historia de Julián Lamar, un actor neurótico que busca trabajar en un Western norteamericano que se filmará en Argentina. Menujín reconoce que su película tiene parte de él. “Tiene un montón. No es autobiográfica, pero las mismas preguntas que Lamar se hace han dado vuelta también en mi cabeza”. El film, estrenado ya en los festivales de cine de Buenos Aires (Bafici) y Toronto, seguirá su recorrido por otros más. De Zúrich se va a Río (Brasil), y luego a Estocolmo (Suecia), Varsovia (Polonia) y Cartagena (Colombia).

El documental Cordero de Dios es la historia de Jesús, un joven mexicano que a los 12 años fue violado por un cura católico. O samba que mora em mim trata sobre la vida de los habitantes de la favela Morro da Mangueira, en Río de Janeiro. El film rescata el lado positivo de la gente, y no cae en los tópicos recurrentes de violencia y crimen con que es conocida esta favela.

1 comentarios:

Paco Nadal dijo...

Hola Liana. No quise ser muy duro con Caracas (aunque así lo pareció), es verdad que también tiene sitios bonitos, El Ávila, etc.

Todas las fotos son de derechos reservados de Liana Cisneros, excepto las que llevan crédito.

Con un click las fotos se amplían.