
Desarmar y rearmar con creatividad e imaginación lúdica objetos de madera de uso cotidiano es lo que caracteriza el trabajo del escultor uruguayo Wifredo Díaz Valdéz (1932), quien en estos días expone por primera vez en Suiza. La muestra Construir Desconstruyendo está en el Museo Daros de Zúrich hasta el 6 de noviembre. Foto 1, de izquierda a derecha, ©Daros.
Díaz Valdéz rescata del abandono y desuso muebles, cajas, puertas, ruedas para darles atemporalidad, con la ayuda de clavijas y bisagras. En este proceso creativo confluyen destreza, precisión y talento de maestro carpintero, que de no ser así le sería casi imposible moldear trozos de madera impenetrables como el quebracho.

Díaz Valdéz es autodidacta, estudió hasta tercer año de secundaria, llegó al arte a través de la carpintería, oficio que aprendió de adolescente en su remoto pueblo natal, Treinta y Trés. A los treinta años comenzó a hacer tallados en madera, explorando e investigando el origen del material.
Su evolución de la carpintería a la escultura se dio de manera progresiva y por un golpe de suerte. Quiso aprender dibujo pero no era posible, sus manos estaban muy dañadas por el uso de herramientas de carpintería. “... iba al Círculo de Bellas Artes tratando de aprender dibujo y cuando vio [el profesor Jorge Damiani] que era tan torpe para manejarme con el lápiz me preguntó lo que hacía. Digo ´yo soy carpintero.´ Y me preguntó si él podía ver algo de lo que hacía... Le llevo un trabajito y a él le llama mucho la atención. Y me dice ´Pero esto está muy bien, esto es muy original, formidable. ¿Tenés más? ¿Puedo ir a tu casa? Quiero ver más. Bueno, yo me quedé paralizado, no tenía respuesta... Y después de que él fuera a mi casa y viera mis trabajos, me sugirió hacer una exposición”, cuenta en una extensa entrevista para el catálogo de Daros. El resto es historia.
En sus inicios, los críticos querían saber cuál había sido su escuela y trataban de etiquetarlo, algunos no tardaron en colocarlo cerca del deconstruccionismo. Un día, en medio de una presentación, comentaron que seguramente era un lector y admirador de Jacques Derrida (Argelia-Francia, 1930-2004), influyente pensador y filósofo contemporáneo, el padre del deconstruccionismo. “¿Quién es? No lo conozco”, recuerda que dijo.
La política presente en su obra
Durante la dictadura militar uruguaya muchos tuvieron que dejar el país, Díaz Valdéz se quedó. “Me encerré y no participé en nada hasta que volvió la democracia. No mostré mi trabajo. Mi actitud era de no participar en nada oficial, porque lo que se manejaba como oficial era fraudulento”, puntualiza. Uruguay volvió a la democracia en 1985. “Los uruguayos venimos de una tradición democrática, de discusiones en los bares. Todos participan en la toma de decisiones, se invita y consulta a los partidos y a la población. El presidente José Mujica no ha prohibido nuestras libertades. Es muy importante su rol, es creíble en todos los planos. Es un campesino con solvencia ética que parece haberse formado en un convento por lo austero que es”, manifiesta.
Fotos ©Liana Cisneros, excepto tres que están mencionadas arriba.
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