viernes 12 de agosto de 2011

Film sobre terremoto en Chile compite por el Leopardo de Oro en Locarno

El año del tigre, película del chileno Sebastián Lelio (1974) que compite por el Leopardo de Oro en el Festival de Cine Locarno, si bien se basa en hechos ocurridos en su país el año pasado podría haber salido de una de las novelas de su compatriota Hernán Rivera Letelier (1950).

El film narra la historia de Manuel, un preso que se fuga de la prisión luego del terremoto. En medio de la catástrofe regresa a su casa para buscar a su mujer e hija y no las encuentra. Desolado va en busca de su madre y la encuentra muerta. Deambula y sobrevive con lo que puede, intentando huir de su propia desolación y de una situación que le confronta con su nueva libertad.

El año 2010 fue un año violento, como el tigre del horóscopo chino. El terremoto en Chile hizo emerger a los protagonistas del film. “El maremoto arrastró un tigre de circo en su jaula y muchos presos se fugaron de las cárceles”, comenta Lelio en Locarno, antes del estreno mundial de su película, una de las veinte que compite en la sección Concorso Internazionale. “De alguna manera, el tigre y el preso son uno, hay una especie de conexión primaria muy directa entre ambos.”

La película fue filmada en el lugar de los hechos, en el sur de Chile. “Íbamos adaptándonos a la realidad y a partir de esas escenas adaptamos el guión. Los diálogos se realizaron en el lugar de la catástrofe y bajo la tensión del momento”, señala Lelio. “Queríamos que la devastación se viera con algo de belleza, haciendo una reverencia a lo ocurrido. Tuvimos el cuidado de no explotar la situación, sentimos que lo hicimos con respeto, pero también con la urgencia de filmar en escenarios reales”, precisa. El film tiene escenas memorables, como cuando Manuel entierra a su madre en pleno bosque y el cuerpo es cubierto de hojas que parecen láminas plateadas.

El año del tigre, tercer largometraje del cineasta chileno, después de La sagrada Familia (2005) y Navidad (2009), está impregnado de mística, religiosidad popular y metáforas, que se refuerza con una canción pegajosa y repetitiva del éxodo de la tierra de Canaán, la tierra prometida. Se desarrolla al borde de la ficción y el documental.

La actuación del actor chileno Luis Dibo como Manuel es destacada, muy compenetrado con su personaje. “Con Sebastian trabajamos arduo. Fuimos armando el personaje y el lenguaje corporal, que está al borde del precipicio, tratando de mantenerse vivo y de comprender el grado de devastación externa e interna. Era como ir a cazar cada día, Sebastian era como mi domador”, comenta Dibo (en la foto junto a Lelio).

El protagonista, que por coincidencia trabajó hace años en un circo, vio por primera vez terminada El año del tigre en Locarno y no pudo ocultar cierto nerviosismo y angustia. “Es que para mi fue desgarrador hacer esta película”, confiesa al terminar la proyección y arropado por los aplausos del público.

Con este film Chile vuelve al Concorso Internazionale de Locarno después de cuarentidos años, ya que en 1969, una película con un título parecido, Tres tristes tigres de Raúl Ruiz, ganó el Leopardo de Oro.

El genio de Gerard Depardieu
Gérard Depardieu estuvo en Locarno para recibir tributo, el que también estuvo dirigido al cineasta francés muerto Maurice Pialat (1925-2003), representado por su viuda, Sylvie.

“Gérard Depardieu y Maurice Pialat está entre las grandes asociaciones en la historia del cine. Cuatro excelentes películas en conjunto, una extraordinaria colaboración artística y de amistad, que hemos querido celebrar este año en Locarno, porque admiramos la obra de Maurice Pialat, porque le echamos de menos, y porque Gérard Depardieu, la superestrella del cine francés, sigue estando para sorprendernos”, resumía Olivier Père, director artístico del festival, de esta dupla que hizo Loulou (1980), Police (1985), Sous le Soleil de Satan (1987) y Le Garçu (1995).

“Es muy distinto cuando el cine busca alcanzar un matiz que roza lo imponderable. Maurice Pialat decía que los mejores films nunca se verán, que están hechos de aquello que la cámara no registra, antes de “Acción” y después de “Corten”. Quería abolir el ritual que encuadra cada escena: claqueta, acción, etc. Pocas veces tuve ese sentimiento. En Loulou, Gérard Depardieu y yo sentíamos el momento en el que había que comenzar la escena. La cámara se encendía sin prevenirnos. Una mañana, mientras discutíamos en un café, la cámara se puso a filmar. Fue extraordinario caer tan abruptamente en la escena”, decía Isabelle Huppert hace unos años.







Depardieu y Sylvie Paliat participaron en un conversatorio público, abarrotado de gente que quería ver y escuchar a este gigante de la actuación. Habló principalmente del cine de Paliat. No es tan grande como aparece en sus películas. Sorprendentemente estaba relajado y mostró su lado simpático. De buen humor contestó las varias preguntas que le hicieron. Por lo visto, está pasando por un buen momento. Tiene novia, está enamorado y feliz, me comentó un cineasta francés.

La edición 64 del Festival de Cine de Locarno llegará a su fin este sábado (3-13 de agosto), y ha sido el escenario para homenajear a grandes nombres del cine, entre ellos Abel Ferrara, Isabelle Huppert, Claudia Cardinale, Bruno Ganz (al costado con O. Père), y otros más. Por otro lado, el festival dedicó una gran retrospectiva al cine del estadounidense Vincente Minnelli y en la sección Open Doors se enfocó en India, país que desembarcó con muchos películas y una nutrida delegación.

Las dos primeras fotos y la última ©Festival de Cine de Locarno, las restantes ©Liana Cisneros.

1 comentarios:

David C. dijo...

Depardieu un genio de actor.

Todas las fotos son de derechos reservados de Liana Cisneros, excepto las que llevan crédito.

Con un click las fotos se amplían.