sábado 7 de mayo de 2011

Ocho siglos de pintura india en Zurich

El camino de los maestros. Los grandes artistas de India, 1100-1900´, exposición que el Museo Rietberg inauguró recientemente (1 mayo-21 agosto) en Zurich, es un fascinante e interesante acercamiento a la historia de la pintura de India. Ochocientos años comprimidos en 240 pinturas de 40 grandes maestros, cuyo legado ha contribuido a enriquecer la identidad nacional que hoy se conoce en el mundo.

La exposición es especial y única. “Es el resultado de décadas de cuidadosa investigación. Para identificar a cada uno de los artistas se tuvo que descifrar las firmas de tamaño microscópico, buscar los registros de los artistas por nombres y genealogía, o hacer comparaciones sistemáticas de estilos”, señala Jorrit Britschgi, director del proyecto y curador de la muestra.

Paisajes, animales, íconos de la religión hindú, guerras, sultanes o emperadores quedaron registrados y emergen ante los ojos. Las obras poseen una belleza y delicadeza extraordinarias. Abundan en destalles, los mismos que pueden captarse con ayuda de lupas. La muestra abre con manuscritos del siglo XII, y cierra con pinturas del siglo XX en gran formato, en las que se observa la influencia de la fotografía.
Los cuarenta artistas son hombres. ¿Dónde estaban las mujeres. No habían pintoras? La respuesta es sí habían, lamentablemente no pudieron identificar un número suficiente para presentarlas. El mundo de cada pintor está respaldado por varias de sus obras. No hay un acercamiento cronológico, más bien han usado otras consideraciones, una de ellas las territoriales. Fig. 1/Autoretratos y retratos de artistas (Daulat); 2/El Príncipe Salim en su trono (Manohar y Mansur); 3/Krishna jugando a la gallina ciega (Manaku); 4/Raja Balwant Singh de Jasrota contemplando una pintura con el pintor Nainsukh (atribuido a Nainsukh); 5/Dialéctica (´Abu’l Hasan). Fotos ©Museum Rietberg Zürich.

Algunos artistas son parte de una misma familia y lo que queda resaltado son las diferencias de estilos. “Si, por ejemplo, uno ve las carreras de los dos hermanos Manaku y Nainsukh quienes fueron capacitados en el taller de su padre en Guler, las diferencias son interesantes. Considerando que Manaku quedó más cerca del estilo de la pintura tradicional de su padre, Nainsukh se estableció en otra corte y desarrolló allí su propio lenguaje pictórico único, que destaca en el uso de nuevos elementos naturalistas”, sostiene el responsable de la curaturía.

La muestra revela, además, el contexto que rodeaba a los maestros, los desplazamientos o viajes que hacían dentro y fuera de India. El pintor Farrokh Beg (1580-1619) se formó en Jorasán, en el centro de Asia, y trabajó en Kabul (Afganistán), Lahore (Pakistán), Bijapur y Agra (India), en busca, entre otros, de mecenas que apoyaran su carrera.

El Museo Rietberg concibió la muestra, en un principio, sólo para verse en Zurich, pero después, y dada su trascendencia, el Museo Metropolitano de Nueva York se unió y la alojará a partir de septiembre, aunque en un ochenta por ciento. Las obras provienen de préstamos de más de cuarenta instituciones, entre museos, galerías de arte y colecciones privadas, de India, Europa, Estados Unidos y Medio Oriente.

La puesta en escena se complementa con las luces, los colores y el piso. Los espacios dedicados a cada uno de los pintores están divididos con una especie de biombos en color azul, naranja, verde y amarillo. La primera sala es un espacio dinámico en el que se mezclan delicadas cortinas blancas para separar el recinto para eventos en vivo, con los materiales y productos que los pintores usaron, y un video con niños, producido conjuntamente con un colegio suizo.

Una ambiciosa publicación de dos volúmenes en inglés, que podría servir como base para futuras investigaciones, acompaña la exposición. En una de las salas se puede ver la película del cineasta indio Amit Dutta, Works of an Indian Painter, sobre Nainsukh (1710-1778), el más grande pintor indio del siglo XVIII. La obra del destacado artista es recreada, en ese proceso visual las imágenes se cargan de magnetismo y parecen tomar vida propia.

Por la densidad y abundancia de información, la visita requiere unas cuantas horas. A esto hay que añadir que la lista de eventos a realizarse mientras dure la exposición es extensa. Uno de los eventos más esperados es el conversatorio entre dos excelentes músicos contemporáneos: El estadounidense Philip Glass y el indio Trilok Gurtu, este último finalizará con un concierto de Tabla.

Percepciones indias
Los periodistas indios Baradwaj Rangan (Chenai), Aveek Sen (Calcuta) y Swaminathan Kalidas (Delhi), críticos de arte venidos especialmente para la inauguración, estaban felices y orgullosos. “No hemos tenido en India una muestra como la del Rietberg, que abarcara tantos siglos y tantos pintores talentosos. Las exposiciones que tenemos con frecuencia incluyen algunas partes de nuestra historia de la pintura”, señalaba Kalidas, quien espera que este proyecto pueda ser visto en su país. De izquierda a derecha: Baradwaj, Aveek y Kalidas, respectivamente.

Aveek Sen, especialista en arte europeo, me describía sus sensaciones con una marcada sensibilidad e intensidad. Es una experiencia maravillosa. Es algo surreal ver el arte de mi país, algo que es profundamente familiar en formas y detalles, en un país extranjero (Suiza), presentado en alemán, y en el museo donde Richard Wagner compuso mi ópera favorita (Tristán e Isolda)”. En tanto Baradwaj Rangan precisó lo siguiente: “Es una exposición fantástica, porque revalora a pintores negados en su tiempo, y rescata el arte y las técnicas pictóricas cotidianos, por los que creo se han ido perdiendo un poco la admiración, tal vez porque están ahí sobreexpuestos todo el tiempo.”

Fotos ©Liana Cisneros, con excepción de cinco que pertenecen al Museo Rietberg.

1 comentarios:

isabel dijo...

Interesantísima la exposición y tu descripción, Lianita, tan bien documentada como siempre, lo que en cada caso significa un trabajo acucioso que muchos blogueros debieran imitar. Lo que me encantó son los cuadros contemporáneos, porque en grabados o revistas estamos acostumbrados a ver la pintura tradicional mas no esta. Qué rica sala de exposiciones!

Todas las fotos son de derechos reservados de Liana Cisneros, excepto las que llevan crédito.

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